Los pueblos más bonitos de Provenza

Como cada año, durante las vacaciones de verano nos bajamos unos días al sur de Francia a descubrir nuevos rincones. Y es que, desde que visitamos la zona por primera vez, hace ya nueve años, no para de sorprendernos y gustarnos cada vez más. Es un flechazo permanente.

Y no es sólo la belleza de sus pueblos y parajes, sino que además desde un punto de vista logístico y de organización para un viaje con niños es perfecto. La mayoría de vosotros tenéis niños, y sabéis lo importante que es encontrar un equilibrio entre planes de adultos y planes infantiles, y además, a distancia razonable para llegar a hacer todo en un día, y esto en el sur se consigue. Podéis pasar una parte del día en la piscina del club de vacaciones o chambre d´hote en el que estáis alojados y aprovechar la otra parte del día para conocer.

A continuación os detallo, algunos de mis lugares favoritos en Provenza.

Lourmarin, clasificado como uno de los pueblos más bellos de Francia, si tengo que quedarme con uno, este es mi preferido. Un pueblito, en gran parte, peatonal, presidido por un castillo Renacentista.

Un mercadillo, en el que te apetece comprarte todo, y unas tiendas súper estilosas. Los cafés y restaurantes también rebosan ese aire chic que envuelve a Lourmarin, así como los turistas que lo recorren con sus sombreros Panamá.

Ménerbes, es otro de mis preferidos, pero no tanto por el pueblo en sí, que también. Sino por sus maravillosas vistas al Luberon y a los campos de lavanda. Os recomiendo la terraza del Bistro Les 5, ideal para tomarse una copa de rosado de Provenza junto a una tabla de quesos y charcutería al ponerse el sol.

Artistas como Picasso o Dora Maar tuvieron casa aqui.

Saint Remy de Provence, un pueblito un poco más grande que los anteriores, pero con el mismo encanto. Mires donde mires, da gusto verlo y pasearse por sus calles. Si hay algo que me gusta de Provenza, son sus tiendas de casa y decoración, y en especial las de Saint Remy.

Gordes es el pueblo colgante más bonito de Francia. Un paseo por Gordes ofrece, a la vuelta de cada esquina, magníficas vistas del maravilloso Parque Nacional del Luberón. Y calles empedradas, con fuertes pendientes, rodeadas de una arquitectura llena de encanto.

Roussillon, uno de los pueblos rojos, merece la pena ir a verlo aunque solo sea por sus colores. Enclavado en uno de los yacimientos de ocre más importantes del mundo, el rojo predomina en el paisaje. Es el color de sus edificios y de sus montañas. Todos los matices del amarillo al rojo se expanden aquí esmaltan el atardecer.

Tenéis otros pueblos que también merecen visitar como L´Isle-sur-la-Sorgue, conocido como la Venecia de Provenza y por sus tiendas y mercados de antigüedades. Fontaine-de-Vaucluse, donde se encuentra el nacimiento del rio Sorgue, el cual viene de una sima misteriosa. Lacoste, que tiene en su cima el castillo que en su momento perteneció al famoso Marqués de Sade, y en la actualidad a Pierre Cardin. Arles, una ciudad con un pasado romano muy marcado y fuente de inspiración de varias obras de Van Gogh.

Como último dato, si buscáis campos de lavanda, tan típicos de Provenza, los de la abadía de Sénanque son los más conocidos, pero en verano, casi en cualquier rincón de la zona descubriréis preciosas manchas malvas.

Y aquí lo dejo, porque podría pasarme días escribiendo sobre Provenza. Si tenéis alguna duda en particular o necesitáis una recomendación, no dudéis en escribirme. Y ahora, ¡a disfrutar del verano!

Si os ha gustado este destino, también os puede gustar Provenza y la Costa Azul, y la zona de Toulon y Hyères.

 

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